Recuerdo con admiración al Profesor Valdivia. Cuantos tuvimos la suerte de asistir a sus clases, pudimos descubrir, en una misma persona, sabiduría y calidad humana. Recuerdo sus apuntes y tras cada demostración, su "cqd", "como queríamos demostrar".
Piensa uno, que exigir la validación de cuanto se dice o se hace, llenaría el mundo de silencios y lo libraría de errores.
Los que mandan no contrastan y así difícil es acertar.
San Narciso de Jerusalen, San Honorato. San Zenobio, San Dodon.
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